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¿Qué haces si rompes con tu novio y tienes pagada una boda de $30,000? invitas a 150 homeless

Sarah Cummins se iba a casar este sábado 15 de julio en un magno evento, que le había costado 30,000 dólares y dos años de ahorro. Su boda soñada iba a ser en el Ritz Charles de Carmel, Indiana, con 170 invitados que iban a celebrar su amor con Logan Araujo y que ya habían comenzado a hacer regalos en su lista de bodas.

Pero según le contó Sara a la reportera del IndyStar, Maureen Gilmer, hace una semana, ella llamó a su prometido y canceló todo. No dijo por qué, no quiso dar más detalles a la periodista. A pesar de que la boda ya no iba a realizarse, ya no se podía cancelar ni la comida, ni la torta, ni el salón de eventos. A pesar de que los novios estaban con el corazón roto, la boda parecía insistir en seguir su rumbo.

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“Era devastador. Tuve que llamar a cada uno de los invitados, cancelar, disculparme, llorar, llamar a los músicos, volver a llorar y llorar. Pero cuando me enteré de que toda esa comida y aperitivos que se habían pedido iban a tener que ser tirados a la basura me empecé a sentir peor, me sentí enferma”, confesó la chica de 25 años que según perfil de Linkedin es estudiante de un doctorado en farmacéutica en la Universidad de Purdue.

¿Qué podía entonces darle un poco de redención a todo ese dolor y, sobre todo, darle un poco de propósito a semejante gasto? Sara decidió que si no iba a haber una fiesta de boda, al menos iba a haber una cena entrañable para los más necesitados de su ciudad. Después de discutirlo con el novio, la jovencita se puso en la tarea de contactar a todos los refugios de Indianápolis y Noblesville para invitarlos a su recepción.

De la mano de su Wedding Planner, Massie LaDow, ajustaron el salón del Ritz para que las mesas no estén dispuestas como para una boda sino para una cena de gala. No habrá una mesa de regalos, ni una para un ponqué con dos novios encabezándola.

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El menú que degustarán los 150 homeless que llegarán en dos buses que los llevará al sito del evento, según lo coordinó ella con la ayuda de algunos amigos, serán albóndigas glaseadas en Bourbon, bruschettas de queso de cabra y algo de ajo, pechuga de pollo con alcachofas y crema de Chardonnay y postre que sí, será la torta que se había ordenado.

“Es muy conmovedor que Sara haya decido convertir esta experiencia triste y difícil en una que trae dicha a algunas familias en necesidad”, dijo Cheryl Herzog, directora de una de los refugios que contactó la novia.

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Bodas se cancelan todos los días, no es la primera vez que un servicio de bufet queda todo en suspenso por no saber quién lo va a recibir o quién va a comérselo. Pero la mayoría de casos, los novios que cancelan simplemente no aparecen, no responden y dejan que los pedidos se desperdicien.

Mañana sábado, Sara no tendrá su boda, pero tendrá una cena que alegrará a muchos corazones. Después se irá a su luna de miel, a República Dominicana…No sé va sola, el que iba a ser su esposo, tuvo la gentileza de cederle su tiquete a la madre.

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Después de tantos actos inspiradores siempre cabe preguntarse por qué estos dos no terminaron su historia con la típica… fueron felices para siempre.

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