Buenas historias y consejos positivos para tu vida
Buenas historias y consejos positivos para tu vida
Correr es beneficioso, incluso si se hace a bajo ritmo o de forma esporádica. Unsplash
Correr es beneficioso, incluso si se hace a bajo ritmo o de forma esporádica. Unsplash

Cada vez que alguien estornuda aparece un nuevo estudio sobre las bondades del ejercicio. Pero pocas veces de forma tan clara y rotunda como sugiere una revisión de investigaciones publicada hace unas semanas que muestra que, por cada hora que corres, añades siete horas a tu expectativa de vida. Así que conviene sacar la calculadora cada vez que se hace pereza para calzarse las zapatillas.

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Las buenas noticias no acaban aquí: da igual si se corre a un ritmo bajo o de forma esporádica; las horas que pasemos trotando se sumarán multiplicadas por siete a la esperanza de vida. Es la conclusión de la revisión publicada en la revista científica Progess in Cardiovascular Disease con el apoyo de una gran colección elaborada con los datos de 50.000 participantes del Instituto Cooper en Dallas. Incluso cinco minutos diarios de carrera se asocian con más años de vida.  

No hace falta volverse loco y abandonar trabajo, cónyuge y perro para darle al trote. Las sumas no son infinitas. Independientemente del tiempo trotando, el aumento de vida no supera los tres años. Pero el riesgo de muerte prematura disminuye un 40 por ciento en los corredores habituales, y los que empiezan a practicar este deporte tienen un 25 por ciento menos de posibilidades de padecer un ataque al corazón.

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Otros deportes como ir en bicicleta o caminar a ritmo rápido también presentan beneficios -frenan el riesgo de muerte prematura en un 12 por ciento- pero ninguna otra forma de ejercicio examinada mostró impactos similares en la duración de la vida. Se trata de datos asociados, lo que quiere decir que demuestran que los corredores tienden a vivir más años, pero ello no implica que este ejercicio sea el causante directo del aumento de la longevidad. Los deportistas suelen tener hábitos de vida saludables, con la presión sanguínea estable, entre otras cosas, lo que obviamente juega a su favor.

Y a todo esto, ¿por qué? Los investigadores no están seguros. Lo que sí se sabe es que correr combate muchos de los factores de riesgo comunes de la muerte súbita, incluyendo la hipertensión y el exceso de grasa corporal, en especial alrededor de la cintura. También incrementa la condición aeróbica, uno de los indicadores más reconocidos de la salud a largo plazo de un individuo.

¿Correr o caminar?

Caminar puede ser el mejor ejercicio que existe en el planeta”, señala Gretchen Reynolds, autora del popular blog de fitness Phys Ed. La cuestión es que, como señala Reynolds, el cuerpo humano está diseñado para ello. Una de las equivocaciones más extendidas es que el ejercicio ha de ser duro y extenuante. “Esto no es cierto, y desmotiva a mucha gente. Si caminas, tu cuerpo registra el movimiento y la salud mejora gracias a todo tipo de cambios fisiológicos. Estaría muy bien que la gente se identificase más con la idea de moverse frente a la idea de ejercicio”, escribe Reynolds.

Esta actividad tan simple y, con demasiada frecuencia en esta era de la inmediatez, denostada, tiene múltiples beneficios entre los que también se encuentra, cómo no, aumentar la esperanza de vida. Por ejemplo, una investigación de 2011 en la que participaron cerca de 30.000 personas de entre 40 y 79 años mostró que caminar más de una hora al día mejora de forma significativa la esperanza de vida. “Un incremento del tiempo que la población dedica a caminar traería consigo un tremendo cambio en la salud y los costes médicos”, señalaron sus autores.

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