El pintor Salvador Dalí. Getty Images.

¿Por qué un trabajo creativo como una pintura o una pieza musical provoca nuestra admiración? ¿Es la emoción de ver algo nuevo, algo diferente, algo que el artista vio y nosotros no?

Como dijo George Bernard Shaw:

“Otros han visto lo que es y han preguntado por qué. Yo he visto lo que podría ser y he preguntado, ¿por qué no?”

La idea de que algunas personas vean más posibilidades que otras es clave en el concepto de creatividad.

Los psicólogos a menudo miden la creatividad usando las normas del pensamiento divergente. Estas requieren que uno genere el máximo de usos posibles para objetos mundanos, como un ladrillo. La gente que puede ver numerosos y diversos usos para un ladrillo (digamos, un ataúd para un diorama de una muñeca Barbie) son calificados como más creativos que los que solo pueden ver los usos comunes (como levantar una pared).

El aspecto de nuestra personalidad que parece rige la creatividad se llama apertura a la experiencia. Entre los 5 tipos principales de personalidad la apertura es la que mejor predice el comportamiento en el pensamiento divergente. La apertura a la experiencia también predice logros creativos en el mundo real, así como la dedicación en tareas creativas cotidianas.

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Como Scott Barry Kaufman y Carolyn Gregoire explican en su libro ‘Conectado para crear’, “la creatividad de la gente abierta surge de una necesidad de exploración cognitiva en el mundo interior de uno y en el exterior”.

Esta curiosidad de examinar las cosas desde todos los ángulos puede llevar a las personas con altos grados de apertura a la experiencia a ver más que la persona media, o como lo explica otro estudio, a descubrir “las complejas posibilidades que duermen en los llamados entornos familiares”.

Visión creativa

En nuestro estudio, publicado en el Journal of Research of Personality, encontramos que la gente abierta no solo aporta una perspectiva diferente a las cosas, sino que realmente ven las cosas de forma distinta a un individuo medio.

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Queríamos testar si la apertura a la experiencia está enlazada a un fenómeno de la percepción visual llamado ‘rivalidad binocular’. Esto ocurre cuando dos imágenes diferentes son presentadas a cada ojo de forma simultánea, como una mancha roja al ojo derecho y una verde al izquierdo.

Para el observador,parece que las imágenes voltean intermitentemente de un lado al otro. En un momento solo se ve la mancha verde y el momento siguiente solo se ve la mancha roja, cada estímulo parece rivalizar con el oro.

Intrigantemente, los participantes en estudios sobre rivalidad binocular en ocasiones ven una fusión de ambas imágenes. Estos momentos de supresión de la rivalidad, cuando las dos imágenes se vuelven conscientemente accesibles a la vez, son casi una solución creativa al problema que presentan dos estímulos incompatibles.

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Entre tres experimentos encontramos que las personas abiertas a la experiencia veían las imágenes fusionadas por periodos de tiempo más largos que la media. Es más, reportaban ver la imagen mezclada por más tiempo cuando se encontraban en un estado de ánimo positivo similares a los que se sabe que estimulan la creatividad.

Nuestros resultados sugieren que las tendencias creativas de las personas abiertas se extienden todo el espectro de la percepción visual. Las personas abiertas podrían tener experiencias visuales diferentes a las de la persona media.

Ver cosas que los demás no ven

Otro bien conocido fenómeno perceptual se llama “ceguera atencional”. Las personas que experimentan esto cuando están muy concentradas en algo no pueden ver nada más delante de sus ojos.

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En una famoso experimento de esta falla perceptual se invitó a los participantes a ver un video de personas pasándose una pelota de basket de una a otra y contar el número de pases entre los jugadores vestidos de blanco.

¡Inténtalo tú antes de seguir!

Cuenta los pases de pelota de baloncesto entre los jugadores que van de blanco.

Durante el video, una persona disfrazada de gorila se pasea por el centro del escenario, se golpea el pecho, y se marcha. ¿Lo viste? Si no lo has visto no estás solo. Casi la mitad de los 192 participantes en el estudio original no vieron el gorila.

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Pero, ¿por qué algunas personas experimentan ceguera atencional y otros no? La respuesta a esta pregunta la contestaron en un estudio reciente que mostraba que tu susceptibilidad a la ceguera atencional dependía de tu personalidad: la gente abierta tenía más posibilidades de ver el gorila en el video.

Otra vez, parece que entra más información visual a la percepción consciente de las personas más abiertas: ellos ven cosas que otros desechan.

Abrir nuestra mente, ¿es mejor?

Podría parecer que la gente abierta tuviera ventaja sobre el resto de nosotros. Pero, ¿puede la gente con personalidades no creativas ensanchar su vista limitada, y podría ser bueno esto?

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Hay numerosas evidencias de que la personalidad es maleable, y que un aumento de la apertura mental se ha asociado a intervenciones de entrenamiento cognitivo y a estudios del efecto de la psilocibina (el componente psicodélico de las setas alucinógenas).

La apertura también aumenta en estudiantes que estudian en el extranjero confirmando la idea de que viajar ensancha la mente.

Pero también hay un lado oscuro en la “permeabilidad de la conciencia”, como se conoce lo que caracteriza a la gente creativa.

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Así que, a pesar de su atractivo, puede haber una delgada línea entre ver más y ver cosas que no están ahí.

En conclusión, de diferentes personalidades surgen diferentes experiencias, pero debemos recordar que la visión de una persona no es necesariamente mejor que la de otra.

Este artículo lo publicaron en The Conversation los científicos Luke Smillie y Anna Antinori.