Tu infancia marcar√° las relaciones personales de tu vida. Getty Images.

¬ŅDe tal palo, tal astilla? ¬ŅSomos como nos criaron? Atenci√≥n madres, padres, cuidadores: el estilo de apego con el criamos a nuestros peque√Īos -los v√≠nculos emocionales que tenemos con ellos- son m√°s importantes para su desarrollo que el temperamento, el coeficiente intelectual o la clase social. Esto es lo que asegura un boom en investigaciones sobre el asunto, que vinculan el apego inseguro con numerosos problemas en el futuro y m√°s posibilidades de fracasar en las relaciones sentimentales.

La teor√≠a del apego establece que los ni√Īos est√°n ‚Äúdise√Īados‚ÄĚ biol√≥gicamente para estar apegados a sus padres, y que el cerebro de los beb√©s se configura en funci√≥n de c√≥mo haya sido la relaci√≥n con el principal cuidador. Dicho de otra forma, las experiencias en la infancia y las relaciones interpersonales con los padres o principales cuidadores son el modelo en el que se basan sus posteriores relaciones interpersonales por el resto de la vida. Estos d√≠as esta teor√≠a vive un resurgir, quiz√° porque muchos ni√Īos compiten con el m√≥vil por la atenci√≥n de sus padres.¬†

Concebida hace m√°s de 50 a√Īos por el psicoanalista John Bowlby y validada cient√≠ficamente por la psic√≥loga estadounidense Mary Ainsworth, esta es una de las escuelas de pensamiento que han estudiado de forma m√°s rigurosa c√≥mo funcionamos en nuestras relaciones. Para comprenderlo mejor podemos hablar de tres experimentos:

1. ¬ŅMadres de alambre o madres de trapo?

El monito bebe leche sin dejar el cobijo de la ‚Äúmadre‚ÄĚ de trapo.

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Todo estudiante de psicolog√≠a aprende en los primeros cursos acerca de un experimento que sirvi√≥ para contradecir una creencia muy extendida hasta entonces: que si el beb√© muestra apego hacia la madre es √ļnicamente porque esta lo alimenta. En este experimento, un grupo de monitos ten√≠a que elegir entre madre de fr√≠a de alambre pero que les daba leche, o bien a una madre suave de felpa sin alimento que les daba un suced√°neo de afecto. Si las teor√≠as de los psicoanalistas y los psic√≥logos conductistas hasta la fecha hubieran sido correctas, los monos se habr√≠an quedado con la madre que les daba alimento y no habr√≠an hecho ni caso a la otra. Sin embargo, ocurri√≥ justo lo contrario: las cr√≠as pasaban la mayor parte del tiempo con las ‚Äúmadres‚ÄĚ de felpa, y adem√°s las utilizaban como una base segura a la que se amarraban cuando ten√≠an miedo.

Estos experimentos ‚Äďque, por cierto, hoy nunca se habr√≠an podido llevar a cabo por la crueldad que implican- demostraron que la alimentaci√≥n no es lo √ļnico, ni lo m√°s importante, en la relaci√≥n madre-hijo.

2. La ‚Äúsituaci√≥n extra√Īa‚Ä̬†

Para estudiar las diferencias en la calidad de la interacci√≥n entre madres e hijos y su influencia sobre la formaci√≥n del apego, la psic√≥loga Mary Ainsworth desarroll√≥ un procedimiento de laboratorio conocido como ‚Äúla situaci√≥n extra√Īa‚ÄĚ, un dise√Īo experimental para mostrar la universalidad del apego. En el experimento se usaban las respuestas del ni√Īo frente a separaciones muy breves de uno de los padres, y reuniones con √©l (o ella), para clasificar la organizaci√≥n de su apego en los tipos que vemos m√°s abajo. Estas etiquetas tambi√©n sirven para catalogar los comportamientos de los adultos hacia sus seres amados en momentos de estr√©s.

Estilos de apego

Apego seguro. El bebé se angustia o llora y cuando la madre vuelve corre hacia ella y se tranquiliza. En el futuro, estos adultos se dirigen hacia seres queridos en busca de apoyo cuando tienen dificultades. De la misma manera, se sienten cómodos si alguien depende de ellos.

Apego evasivo. Muestra poca ansiedad durante la separación (a pesar de que las hormonas del estrés y las pulsaciones pueden estar disparadas), y poco interés cuando vuelven los cuidadores, porque están acostumbrados a que los ignoren. De adultos, tienden a ser personas con estilo evasivo, a las que les asusta la intimidad. Son suspicaces, escépticos y distraídos. Encuentran difícil confiar en los demás y depender de ellos.

Apego ambivalente. Muestra ansiedad en la separación pero no se tranquiliza cuando el cuidador vuelve. Se muestra rabiosa porque la mamá se fue. En el futuro, tienden a ser personas poco seguras, reacias a comprometerse y temerosas de que los abandonen.

Apego desorganizado. El ni√Īo se comporta de manera confusa, se paraliza. Este comportamiento es normalmente el resultado de situaciones en las que el cuidador amenazaba o abusaba del peque√Īo.

¬ŅSabes cu√°l es tu estilo de apego? En este enlace puedes acceder a dos tests que te ayudar√°n a descubrir el tuyo.

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Las investigaciones muestran que entre el 40 y el 50 por ciento de los bebés tienen un apego inseguro a causa de experiencias con cuidadores ausentes, preocupados o que no prestaban atención, un porcentaje que coincide con el de divorcios en Estados Unidos. Esto es, precisamente, lo que advierten los psicólogos: las personas con un modelo de apego inseguro tienden a arrimarse a aquellos que cumplen sus expectativas, incluso si les tratan mal. Es decir, nuestro sistema de apegos ve las cosas en función de la experiencia que hay tenido en el pasado. Es algo así como cuando buscas en Google y el buscador te da la opción de auto-completar en función de lo que buscaste anteriormente.

¬ŅEs posible escapar de este c√≠rculo vicioso? S√≠. Programas como el de la New School for Social Research o el de la University of Delaware est√°n consiguiendo que colectivos m√°s vulnerables, como las madres adolescentes, cambien sus conductas de apego. Un programa de intervenci√≥n llamado Circle of Security, con presencia en 20 pa√≠ses, tambi√©n ha probado su efectividad.¬†

3.El experimento de la cara inexpresiva

Nada m√°s f√°cil que replicar este experimento por tu cuenta. Despu√©s de tres minutos de una interacci√≥n nada fruct√≠fera con una madre ausente, el beb√© entra en estado de ansiedad. Este experimento, que se hizo por primera vez en 1978, contin√ļa siendo uno de los m√°s replicados en el campo de la psicolog√≠a del desarrollo, y se usa para analizar las diferencias en el estilo de apego de los beb√©s y los efectos de la depresi√≥n de las madres en sus hijos, entre otras cosas.

La crianza con apego

Se vincula con la lactancia materna, el colecho, tener al bebé en brazos o portear, prácticas que son muy compatibles con la teoría del apego y facilitan su establecimiento. Sin embargo, no hay que confundir ambas: la teoría del apego no estipula ninguna lista de requerimientos ni de prácticas que deban realizarse en particular.