Por fin ha salido el sol. Paseo por el barrio y hay muchos vecinos haciendo lo mismo. Pasean a sus perros, juegan con sus hijos, recogen los restos de la tormenta. Nos saludamos y sonreímos. Hemos vencido.

La autora con sus tres gatos en su casa en Woodlands. Foto: Montse Feu.

Vivo en The Woodlands, en el área metropolitana de Houston (Texas), donde el huracán Harvey inundó la ciudad tras cuatro días de lluvia incesante y dejó en la calle a más de 30.000 personas. En casa estamos todos bien. Tenemos electricidad y el agua, de momento, solo ha llegado a la puerta trasera de casa. Cambiaremos la moqueta vieja por fin, al menos en esa habitación. Mi vecindario sigue igual, solo unas ramas caídas. Veo pasar una comadreja delante de mi ventana. Me mira desconcertada y totalmente empapada. Hemos acondicionado y repartido unas cajas de plástico para que los animales se puedan refugiar de la lluvia. Hemos llevado comida a un par de colonias de gatos cerca de casa. Unas calles más allá está todo inundado.

Mi esposo quiere ir al restaurante jud√≠o a comer pastel de queso. Es su cumplea√Īos. Le digo que las autoridades nos recomiendan no salir de casa. Me dice que la calle est√° transitable. Ojal√° fuera m√°s valiente yo, se lo merece, es su cumplea√Īos. No puedo dejar la casa. Me parece que, si me quedo en ella, todo ir√° bien. En las redes sociales comprobamos que todos los amigos, compa√Īeros de trabajo, vecinos y conocidos estamos bien: unos m√°s y otros menos. Casas y vecindarios inundados y planes de evacuaci√≥n por todas partes. Refugios y donaciones.

Me duele el pecho y me da verg√ľenza estar profundamente agradecida por la suerte que hemos tenido. He escrito a mis estudiantes. Quiero saber c√≥mo est√°n; lo mismo: unos mejor que otros. Teagle me despierta por la ma√Īana en la cama. Le veo las orejas y la falta de pelo que me recuerdan los a√Īos de peleas que debi√≥ sufrir en la calle. Este gato silvestre nunca ha sido tan feliz. Me lo hace saber con su ronroneo y sus ojos profundos. A Sage y a Apple los rescatamos de la calle a√ļn j√≥venes. Ellos sobrevivieron agazap√°ndose bajo hojas del parque y bajo los escombros de las obras. Hoy ya no viven escondi√©ndose. Se pasean por la casa sabedores de que es la suya tambi√©n. Tres cosas s√© que he hecho bien en la vida: abrir mi casa a Teagle, Sage y Apple. Cada d√≠a soy feliz vi√©ndoles a salvo. Tantos tejanos han perdido un hogar como el nuestro, sus negocios, as√≠ como sus parques y su ciudad. Si pueden, abran su casa y presten su ayuda. Harvey, a ti no te invitamos. Vete ya.


Por fin ha salido el sol. Paseo por el barrio y hay muchos vecinos haciendo lo mismo. Pasean a sus perros, juegan con sus hijos, recogen los restos de la tormenta. Nos saludamos y sonreímos. Hemos vencido. Hemos tenido mucha suerte. De vuelta a casa seguimos enchufando constantemente el teléfono, la computadora y las baterías. Sabemos que ya no es necesario, pero nos hemos acostumbrado a mantenerlo todo totalmente cargado por si se cortase la luz.

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La clínica de mascotas Rayford Animal Wellness Clinic, cerca del domicilio de la autora. Foto: Texas Litter Control

Acumulamos barre√Īos de agua en el garaje antes de la tormenta por posibles contaminaciones o cortes. La empezaremos a usar hoy. El pasado viernes nos lanzamos fren√©ticamente a comprar comida, bater√≠as y gasolina. Hab√≠a colas interminables en todas las tiendas y las existencias estaban agotadas. El tr√°fico colapsado. Nos fue dif√≠cil traer a casa lo necesario. Pasamos el resto del d√≠a llenando barre√Īos de agua y preparando el exterior y el interior de la casa para la tormenta. Estos d√≠as con Harvey los pasamos enganchados a las noticias.

Universidad de Houston (UHD). Foto: Insidehighered

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Hoy busco en l√≠nea los portales de las asociaciones cercanas a casa porque no puedo ir m√°s all√° puesto que a√ļn hay calles cortadas. Todos los puestos de voluntarios est√°n cubiertos. Me emociono. Llevar√© comida que tenemos en casa. La mayor√≠a de las tiendas y los negocios est√°n cerrados. Los carteles anuncian que sus trabajadores no pueden llegar o deben atender a su familia. Cierta humanidad en la desgracia me reconforta. Aaron -mi esposo- y yo seguiremos con las asociaciones locales de protecci√≥n a los animales. Siguen necesitados de voluntarios. De momento nos encargamos de dos colonias de gatos.

Ense√Īo en una universidad estatal. La mayor parte de mis estudiantes trabajan y tienen familias y siguen form√°ndose. Aaron ense√Īa en otra universidad estatal. Es el mentor del grupo de ayuda a los animales UHD Animal Rescue Club. Los miembros de este grupo, la mayor√≠a estudiantes hispanos, trabajan incesablemente estos d√≠as para ayudar a las mascotas afectadas por Harvey. Las clases se han suspendido hasta el cinco de septiembre. Algunos de nuestros estudiantes o sus familias habr√°n perdido su hogar o estar√°n en graves dificultades financieras. Va a ser un semestre dif√≠cil. Impera ayudarnos y sonre√≠rnos en la lucha y en la derrota.


Montse Feu es profesora espa√Īola en el departamento de lenguas extranjeras de la Sam Houston State University. Vive con su esposo y sus tres gatos en Houston.