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5 razones por las que 13 Reasons Why puede hacerte mejor padre

Cartel publicitario de la serie.

La serie ‘13 Reasons Why’ hace furor en Netflix. La trama involucra a adolescentes que lastiman a otros adolescentes de diversas maneras y chicos y chicas que se sienten agredidos en diferentes intensidades y por distintas razones, algunas incomprensibles para la mente adulta amnésica de sus tiempos juveniles.

La serie comienza cuando la joven Hannah Baker se suicida dejando tras de sí 13 cintas de cassette donde explica las razones de su suicidio y apunta culpables.

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Todo el mundo habla de la serie, casi siempre con alarma. Pero ¿hay que alarmarse por la serie?, ¿deben los padres verla con sus hijos?, ¿deben prohibírsela?, ¿deben tener miedo porque sus hijos la vean?, ¿cuál es el papel de los padres ante temas como el abuso o el suicidio?

1- Darte cuenta de que tus hijos te necesitan

María, Florencia, Juan y Tomás, no pretenden tener padres perfectos. Por más que nos critiquen con dureza, ningún adolescente quiere tener padres que jamás se equivoquen. No es eso lo que necesitan.

Por el contrario, los padres perfectos suelen ser una pesadilla para los hijos. Porque nadie es perfecto, aunque uno crea serlo. A no ser en casos extremos, los hijos suelen preferir la torpeza de sus padres a su lejanía.

Que los padres yerren, es esperable, que no estén presentes… no tanto, aunque a veces, paradójicamente, pueda inclusive ser un alivio. Que cometan errores en las formas o en los estilos de ser madre o padre, es parte de la experiencia de crecer y aprender juntos.

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Hasta diría que es necesario para poder bajar a los padres de ese pedestal donde los ubicamos cuando somos niños. Lo que lastima al joven en general, no es tanto el error, sino la ausencia, el ser ignorado, no tomado en cuenta.

Con el error de los padres se pueden hacer muchas cosas: protestar, patalear, pelear. Se puede reclamar o inclusive negociar. Contra el vacío o la ausencia se puede hacer menos. El chico o la joven queda sin posibilidades de elaborar lo que está pasando, sin armas para pelear, sin palabras para protestar.

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Y cuando no hay con quien pelear, de dónde agarrarse, cuando gana la desesperanza, es cuando una novela, una serie, una idea puede hacerse carne en nuestros hijos y ofrecerse de guía temporal. Es mejor equivocarse siendo y oficiando de padre, que desentenderse del rol y, así, generar orfandad. Porque cuando generamos esa orfandad les damos espacio a otros para que puedan lastimarlos, destratarlos, ignorarlos, sean estos de carne y hueso o solamente personajes de una serie.

2- Plantearte quienes son los ídolos de tus hijos

Y ese es parte del dilema que nos presenta la serie 13 Reasons Why. Los chicos, y muy especialmente las chicas de todas las latitudes, se han enganchado fuertemente con esta serie que muestra una parte de la problemática adolescente de forma descarnada, detallada y dura, para muchos, tal como en los tiempos de los hermanos Grimm, con sus cuentos duros, directos, sin rodeos y sin edulcorante. Es hasta casi políticamente incorrecto, diría, para los tiempos que vivimos.

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El problema radica, quizás, en el tema elegido: el suicidio. Todo joven trae consigo un lado épico. Los héroes o heroínas siempre han estado presentes en las narraciones juveniles. El futuro está ahí delante y requiere de proezas para conquistarlo. Crear una app, ser un gamer o youtuber famoso, un deportista de elite son sendas deseables hoy por los jóvenes, y simbolizan los sueños juveniles de alcanzar la gloria, traducida en el millón de suscriptores en Youtube, los miles de likes a una foto de Instagram.

La moneda juvenil que más cotiza es la aceptación social y esa está en el trasfondo de la serie. El problema aquí es la bandera elegida por la producción de la serie para mostrar las dificultades que genera ser joven hoy: el suicidio, la segunda causa de muerte entre los jóvenes en el mundo.

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El estandarte que porta esta joven es el del suicidio y junto a él, el de la venganza. Y uno sabe por distintos estudios, pero también por las redes sociales, que los ídolos pesan mucho en estas edades. De hecho, en Twitter, Instagram y Snapchat hay un montón de jóvenes que tienen más seguidores que habitantes algunos países del globo terráqueo. Y sus voces existen y son muchas veces más escuchadas que las de los líderes políticos de turno. Y uno sabe que los fenómenos de copycat, también existen.

Los personajes de la serie.
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3- Saber qué cuestiones preocupan a los jóvenes 

Salvo excepciones, los padres quieren a sus hijos, pero muchas veces no saben cómo hacerlo, porque querer es un verbo que se puede conjugar de muchas maneras en la vida de todos los días. Amar, querer, proteger y cuidar traen consigo nuestras historias de cómo fuimos amados, cuidados, protegidos. Y es en el encuentro de esas historias de ser padres e hijos que se dan los vínculos entre los padres y madres con todas las María, Florencia y los Juan y Tomás.

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Nadie se anima a decir que una serie no es capaz de disparar un comportamiento suicida. Podría ser irresponsable hacer semejante afirmación, así como también algo infantil y esquemático, poner toda la culpa en una serie de televisión. Lo que es claro es que si esta serie hace furor es porque toca cuestiones que a los jóvenes les son de recibo. Las relaciones entre pares, los noviazgos, las rupturas, las traiciones, los potenciales abusos forman parte de la flora y fauna adolescente. Los jóvenes son solidarios y los pactos que hacen a veces pueden ser trágicos.

Pocas veces es útil el plural para explicar el sufrimiento, cualquiera sea éste. Cuando decimos los jóvenes, nunca, jamás, son todos los jóvenes. Hablemos en singular. No son los jóvenes los que se suicidan, sino personas, con sus historias de vida y sus nombres: María, Florencia, Juan, Tomás.

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4- Pararse sin miedo frente al problema

Si tengo miedo a que mis hijos vean 13 Reasons Why es una señal que debo atender: de algún modo, tengo miedo a la fragilidad de mi hijo o hija. Temo a la potencial influencia de las ideas en su mente.

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Si estoy en lo cierto, seguramente debería tomar precauciones. Si la creo más frágil de lo que verdaderamente es, podré estar aliviado una vez que María o Juan nos diga: “No te preocupes, mamá, papá, yo estoy bien.” Y de nuevo, nunca tendremos certezas.

Solo cabe confiar y acompañar, tener confianza en nosotros y en ellos. Porque también la confianza es un combustible importante en la vida de los jóvenes. Podemos equivocarnos, ellos también y eso es esperable, pero si confiamos en las posibilidades de nuestros hijos, ellos aprenderán también a confiar en sus fuerzas.

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5- Hablar de la serie y del suicidio

Por otro lado, los chicos necesitan saber que pueden contar con sus padres, aunque se equivoquen. Eso hace la diferencia, especialmente en los momentos de crisis.

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Las cosas nunca son buenas o malas completamente. Hablar de estas cosas, para los más vulnerables, puede llegar a ser trágico. Con los que no están en esa franja de alerta, puede también hacer la diferencia entre quedarse con las ideas en la cabeza o tener alguien con quien compartirlas. Y eso no es poca cosa nunca. De hecho, muchos jóvenes relatan que a partir de la serie están más atentos a aquellos que muchas veces parecen invisibles.

Pero debemos saber que preocuparse por 13 Reasons Why en lugar de ocuparse de María, Florencia, Juan, Tomás, es casi, casi una falta de respeto para nuestros hijos. Ellos son los que merecen nuestra atención y no una serie, no importa de lo que la misma hable.

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Si nos ocupamos de cada historia de vida, si estamos atentos más a nuestros hijos que a la serie, ésta solo será una anécdota cuando le contemos a nuestros nietos, sentados en nuestra falda, cómo eran María, Florencia, Juan y Tomás cuando jóvenes y cuánto miedo teníamos nosotros cuando empezaron a crecer, salir al mundo y tomar sus propias decisiones.

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