La policía Mónica Quijón amamantando a la bebé en comisaría. Foto @JefPolicia

Ezequiel Domínguez tenía que entregar a su hija el sábado por la tarde a su madre, que debía hacerse cargo de ella, pero la madre se negó a recoger a la bebé. Ezequiel se dirigió entonces a la comisaría en la localidad de Esquel, Argentina, con su niña en brazos para denunciar a la mamá de la niña.

Allí la oficial ayudante de policía Mónica Quijón hacía su turno. Eran las 11.30 de la noche y la beba no paraba de llorar. Llevaba tiempo sin comer, dijo Ezequiel. Entonces la policía no se lo pensó dos veces, agarró a la niña y le dio de mamar. La bebé dejó de llorar, comió y se durmió.

La policía la alimentó durante dos horas. Foto @JetPolicia

Según el informe que la oficial redactó para sus superiores y recoge el diario Clarín: “Desde hacía más de seis horas la beba no era alimentada naturalmente. Al escuchar que la niña lloraba cada vez más entendí que la beba tenía hambre y su padre no podía calmarla. Como soy madre de un bebe de 11 meses es que entiendo la situación, la cual me conmovió y estremeció. Al ser mi bebe lactante es que me ofrezco rápidamente a darle el pecho a la bebé”.

Advertisement

La ayudante de policía amamantó a la niña hasta que esta quedó “complementa dormida”. Y añadió: “Me emocionó mucho y como madre que soy no podía dejarla así”.

Aunque al principio la actitud del padre de la niña y de su hermana, que lo había acompañado a la comisaría, fue de estupor, después se relajaron cuando vieron que la niña se calmaba y comía.