Solo la pareja de un marino sabe la emoción que se siente al reencontrase con ese que se ama después de dos años de ausencia. Solo una pareja sabe lo que se siente cuando se les ve partir otra vez.

Por eso, la fotógrafa Nicole Bruce, esposa de un militar en servicio, decidió que se dedicaría a una tarea especial: retratar esos momentos indescriptibles, inatrapables en palabras, cuando los marines vuelven a casa y se encuentran por primera vez después de mucho tiempo con sus familias.

“He tenido la oportunidad de capturar situaciones maravillosas, como la primera vez que un padre conoce a su hijo de tres meses de nacido, los abrazos de un par de recién casados que después de celebrar su matrimonio tuvieron que separarse por seis meses, situaciones límite que no solo capturan puramente un montón de sentimientos, sino que nos recuerdan lo duro que es la vida militar”, explica la fotógrafa quien empezó a pensar en la necesidad de hacer estos retratos cuando en noviembre de 2016 vio por primera vez a su marido después de dos años y medio de estar separados. “Un momento que hubiera querido contener para siempre en una fotografía”.

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Nicole tiene que estar siempre presta a atender las llamadas, porque a la base de Camp Pendleton, en San Clemente, California, nunca se sabe a ciencia cierta a qué horas llegarán los marines. “Muchas familias de militares me llaman para hacer unos pequeños reportajes fotográficos de esos encuentros pero nunca se puede planear muy bien la agenda, porque no se sabe si van a venir o no”.

Ella más que nadie sabe el valor que tienen las fotografías cuando se tiene que vivir un amor en la distancia y con las precariedades de comunicación que implica para los marines estar en una misión. “Se vuelven las memorias más preciadas, la única manera que tienes de tenerlos cerca”.

Además de la motivación natural como fotógrafa de retratar esos sentimientos genuinos convertidos en abrazos y gestos de los amantes que llevan separados por mucho tiempo, detrás de las fotografías de Nicole hay otra pretensión: “Nuestros marines pasan por muchas cosas, a la igual que sus familias, así que para mi es importante no solo que haya alguien esperándolos cuando regresan, sino que además haya alguien siendo testigo e inmortalizando esos momentos para mostrárselos a todos aquellos no conocen la vida militar”.

Al final, como fotógrafa y como esposa tiene un lema que la alienta: “la vida militar es muy dura, pero el servicio que mi esposo y los otros miembros de la marina hacen es tan honorable que vale la pena todas estas lágrimas retratadas”.

Su trabajo está todo resumido en su página de Facebook