Un amigo es un tesoro: lo dice la ciencia. iStock.

Si crees que la sangre lo es todo y que la familia está por encima de cualquier otra relación, te sorprenderá saber que los amigos son una fuente de felicidad y salud mayor que los familiares. Esta es la conclusión de un estudio de la Universidad de Michigan que confirma el dicho popular: un amigo de verdad es un tesoro. Y una cosa más: su influencia en nuestra salud es equiparable a la que obtenemos cuando dejamos de fumar.

“Los amigos son una elección consciente. Las relaciones familiares pueden ser serias, negativas y monótonas”, indica William Chopik, profesor de psicología y autor principal de esta investigación, elaborada a partir de dos estudios. El primero de ellos, de más de 300.000 personas de entre 15 y 99 años de más de 90 países, encontró que aquellos que valoran la amistad reportan mayores índices de felicidad y salud, especialmente a medida que van envejeciendo .

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El segundo estudio utilizó datos de cerca de 7.500 estadounidenses de más de 50 años. A estos participantes se les preguntó por la calidad de sus amistades, cuántos amigos tenían y cuántos los decepcionaron. Durante los siguientes seis años se les hizo un seguimiento y se les preguntó por enfermedades como cáncer o diabetes. Los investigadores encontraron una relación entre la buena salud de los encuestados y los vínculos amistosos fuertes. La familia, por otro lado, tiene poca influencia en la salud y bienestar de los individuos, de acuerdo con esta investigación. Los cónyuges y los niños sí tienen influencia, pero no tanto como los amigos.

¿Tenía razón Freud, el padre del psicoanálisis, cuando decía que la familia es la fuente de todas las neurosis? Los autores del estudio de Michigan señalan que no se trata de ignorar a la familia, sino de recordar hasta qué punto los amigos nos hacen sentir mejor. “Los amigos nos dan un escape. Te juzgan menos. Hay una distancia que te permite ser más honesto”, dice Chopik.

Por si todavía te quedan dudas, hay más estudios que reflejan los beneficios de la amistad que días tiene el año. Por ejemplo, una revisión de 148 estudios con más de 300.000 personas mostró que aquellos con relaciones sociales fuertes tenían un 50 por ciento más posibilidades de sobrevivir durante los siguientes siete años Este es un beneficio comparable para la salud con el que se obtiene al dejar de fumar. Y otra muestra más: rodearse de amigos también es enriquecedor para la pareja, según un estudio de la Universidad de Georgia (EE UU).

Desafortunadamente, las amistades suelen perderse a medida que la gente se empareja, se casa y tiene hijos. La amistad, como la felicidad, es algo que se cultiva y requiere una pizca de esfuerzo. Tres recordatorios para hacerlo:

Ponerse en la piel del otro.

No hay amistad duradera sin empatía. Ese amigo que siempre llega tarde y que nos desespera, por ejemplo, ¿podemos ponernos en su piel? Las investigaciones muestran que tomar perspectiva ayuda a construir empatía, que puede mejorar nuestras relaciones y hacernos más comprensivos, una cualidad que deberían tener. Como dijo alguien, un amigo es alguien que nos conoce pero nos ama de todas formas.

Saborear los buenos recuerdos.

Seguro que te ha pasado: te encuentras con algún buen amigo al que no has visto en diez años pero enganchas inmediatamente. Es el momento de saborear los buenos recuerdos. Esto hasta tiene un nombre: los científicos lo llaman “capitalización”, mejora nuestro bienestar, mejora las interacciones ya que nos hace sentir más cercanos. Si no tienes ocasión de encontrarte con tu amigo en persona, puedes construir este recuerdo con una foto o algún otro recordatorio.

Celebra las buenas noticias.  

¿Sabes que la felicidad es contagiosa? El amor vicario te permite disfrutar de los éxitos de tus amigos como si fueran propios -o casi-, desde una promoción en el trabajo hasta la llegada de un nuevo bebé. Esto repercute en tu felicidad y también en la suya: hay investigaciones que prueban que cuando respondemos a las noticias de forma positiva (y genuina) se sienten más comprendidos y validados, lo cual a su vez refuerza la amistad: entramos así en un círculo virtuoso: todos salimos ganando.