Un pequeño viajero de 5 años lo que quiere es que lo vuelvan a llevar a ese lugar en donde ya sabe qué le gusta y qué no.

Navegar las memorias más felices de la infancia es para muchos volver a esa finca en donde se correteaba libre entre árboles. Hoy las cosas parecen ser muy distintas. Los padres añoran llevar a sus hijos a destinos exóticos.

Pero hay psicólogos como Oliver James, uno de los más reputados en psicología infantil en Inglaterra, que sugiere a esos padres afanosos por cambiar cada verano su destino, (y tan angustiados por las deudas que esto trae), que “unos días de vacaciones en un lugar conocido es lo que la mayoría de niños realmente quiere”.

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Es sencillo. Para la tranquilidad de muchos padres que sienten culpa por no ser más creativos a la hora de elegir un destino, James explica, en un artículo de The Telegraph citado por ACV, que el placer para los niños recae en cosas muy simples, al menos hasta que cumplen 10 años.

“Un pequeño viajero de 5 años no está equipado para disfrutar los olores extraños del mercado de Marruecos o la magnificencia de las ruinas peruanas”. Así las cosas, los niños parecen ser más nostálgicos que aventureros y, por lo menos, en su primera década de vida suelen apegarse mucho a un lugar “en donde ellos puedan estar seguros de qué les gusta y qué no”.

La idea no es para nada descabellada sobre todo teniendo en cuenta lo que han repetido los psicólogos sobre la relevancia de las rutinas en general en la vida de los pequeños. “Los niños se sienten mejor cuando las rutinas son regulares, predecibles y constantes”, declara la Organización Healthy Children.

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Además lo verdaderamente importante de las vacaciones es tener contacto cercano con los pequeños: “Es poco conocido que las vacaciones pueden contribuir en el desarrollo del cerebro de los niños, básicamente porque los científicos han descubierto que las vacaciones familiares ejercitan dos sistemas del cerebro límbico: el sistema del juego, y el sistema de la exploración o la búsqueda”, dice el neurocientífico Jaak Panksepp.

A pesar de las evidencias, muchos padres alzarían las cejas y hasta se molestarían ante semejante insinuación. ¿De verdad esperan que pasemos los días más valiosos del año en el mismo pueblo o en la misma playa?, tendrían derecho a replicar.

Es cierto. Con el mundo a la mano con las ofertas de las páginas de viajes online es muy difícil pensar en pasar 10 años haciendo lo mismo cada vez que el trabajo da un respiro, pero si de algo sirve de consuelo, una encuesta también hecha en Inglaterra asegura que el 91 % de los adultos mayores de 50 años prefiere ir al mismo lugar durante las vacaciones familiares.

Así las encuestas, llevar a los niños a esa misma casa en la playa sería además la excusa perfecta para llevar -a esa misma playa y a esa misma casa- a los abuelos.

Niños felices, suegros felices, quizás esa sea una buena parte de la ecuación para que los jóvenes y aventureros padres también lo estén.