No es que vayamos a alcanzar el paraíso a base de huevos y salmón salvaje, pero nos sentiremos mejor si elegimos alimentos que promueven estados de ánimo estables y favorecen la concentración. Algo que fácilmente se olvida cuando se emprende una dieta -o en el fragor del día a día- es que la comida incide en el humor. Y -¿hace falta recordarlo?- el bienestar emocional es más importante que la línea.

Movimientos como Mood Food o libros como La dieta de la felicidad (coescrito por un psiquiatra, el profesor de la Universidad de Columbia Drew Ramsey), recuerdan que, para un funcionamiento óptimo a escala cognitiva y emocional, el cerebro debe recibir los nutrientes que necesita, elementos esenciales de felicidad, como la vitamina B12 (presente en, por ejemplo, el huevo). Ya en la antigüedad se asociaban determinados alimentos al vigor de espíritu o a la alegría de vivir. Ahora se ha probado que influyen en el estado de ánimo, la ansiedad y el estrés o la melancolía.

Ramsey recomienda no comer nada que proceda de un paquete. He aquí algunos alimentos no empaquetados que casan con el buen humor:

Plátano y piña

Miguel Ángel Almodóvar, coautor de Mood Food, recomienda tomar un plátano todos los días porque, entre otras cosas, activa la serotonina. Además, tiene un alto contenido en potasio, que equilibra el exceso de sodio que nos aportan productos manufacturados y enlatados que consumimos habitualmente. Almodóvar también recomienda el consumo frecuente de la piña. “Es un antinflamatorio, lo cual tiene que ver con muchísimos procesos que producen mal humor e irritabilidad. Además, es la mejor forma de digerir las proteínas animales”, señala. Por si esto no fuera suficiente, ¡está muy rica!

Huevo

El huevo es un alimento ideal para el cerebro por su elevado contenido en vitaminas B12 y cinc. Hoy sabemos, además, que la recomendación de no comer más de tres huevos a la semana no tiene, para la población en general, fundamento. Por último, tiene solo 78 calorías y es extremadamente versátil. ¿Alguien da más?

Pescados grasos

El salmón, la sardina y o la caballa contienen el ácido graso Omega-3. Se cree que el Omega-3 podría proteger contra la depresión. Expertos como Almodóvar recomiendan consumirlos dos o tres veces por semana.

Nueces

Se trata de un alimento rico en selenio, un mineral que protege la membrana de las neuronas y podría proteger contra la depresión moderada. Los frutos secos en general son un excelente complemento para las ensaladas, o para tomar un puñadito -pequeño, ya que son muy calóricos- entre horas.

Legumbres y lentejas

Las legumbres suponen una importante aportación de proteínas y hierro. La falta de este último, muy extendida, produce apatía, fatiga y dificultad para concentrarse. Son, además, un alimento barato, protagonista de muchas recetas tradicionales y fácil de cocinar.

Aguacate

Los amantes del guacamole están de enhorabuena. Su ingrediente principal, el aguacate, nos alegra la vida. Entre otras cosas es rico en ácido fólico, cuyo consumo reduce los niveles corporales de un aminoácido vinculado a la ansiedad y la depresión.

Cereales integrales

Son una fuente muy recomendable de energía porque sus hidratos de carbono se transforman en glucosa de forma lenta. Además, contienen mucha fibra. El pan de centeno también está indicado por su alto contenido en vitamina B, cuya ausencia se relaciona con el mal humor. En esta lista no podría faltar la avena, cereal muy energético con una elevada cantidad de vitaminas B6 y B5, cuya carencia se relaciona con los cambios de humor, dolor de cabeza y fatiga.

Espinacas y otras hojas verde oscuro, lechuga y pimientos

Tienen un alto contenido en magnesio. Su ausencia se relaciona con calambres, dificultad para relajar los músculos e insomnio. La lehuga contiene ácido fólico. Su ausencia se relaciona con la fatiga o la irritabilidad. Los pimientos rojos contienen gran cantidad de vitaminas del complejo B, fundamentales para el sistema nervioso.