La actriz Demi Moore reconoció que por culpa del estrés había perdido los dos dientes frontales.

“Me gustaría explicar que me lo hice cayendo de un monopatín, pero no es así. Perdí los dos dientes frontales por el estrés”, dijo esta semana la actriz Demi Moore en el programa The Tonight Show. Como recordó Moore, el estrés es una de las principales causas de mortalidad en Estados Unidos: un 25 por ciento de los estadounidenses ha sufrido ansiedad elevada, según una encuesta de 2015 publicada por la Harvard School of Public Health.

La actriz fue todavía más lejos y enseñó una foto y un vídeo de Snapchat que grabó en la consulta de su dentista. “Mis hijas se reían, y me decían que eso me hacía más vulnerable y humana. Me pasó en un momento de mucha ansiedad”. Moore no dio más explicaciones sobre las razones por las que sufrió tanto estrés y cerró la cuestión dando gracias por la odontología moderna. Menos mal que tenemos la odontología, desde luego, pero lo suyo es que no haga falta llegar tan lejos. Si echamos mano de estos tres remedios y los utilizamos con frecuencia en nuestro día a día -cuanto más, mejor- no hará falta ponernos en mano de ningún dentista:

1. El humor: un signo de inteligencia que desestresa

Como señala el célebre dicho, afortunado quien se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión. ¡Ni Demi Moore se libra, como hemos visto! El humor es un signo de inteligencia que demuestra una perspectiva ligera y clara de la realidad.

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La risa genuina tiene numerosos beneficios: baja la tensión arterial y la tasa cardíaca; nos oxigenamos mejor; tiene un efecto analgésico y activador del placer simultáneamente (producto de la acción de las endorfinas). Después de la risa tendemos a experimentar pensamientos y emociones positivas. La risa genera un estado relajado pero a la vez activo, por eso resulta ideal antes de enfrentarnos a situaciones estresantes, como una entrevista de trabajo. “No se tome la vida tan en serio, no saldrá vivo de ella”, decía Oscar Wilde. Tomarse las cosas con humor es tomarse el mundo con filosofía.

El humor y el optimismo son armas que tiene el ser humano para sobreponerse a situaciones difíciles. Te enfadas, pero luego puedes reírte de la situación en la que estás y salir adelante.

Nuestro ejemplo favorito: En la II Guerra Mundial, los comercios en Inglaterra desplegaban carteles con “Open as usual” (“Abierto como de costumbre”) mientras se sucedían los bombardeos. Cuentan que una noche cayó una bomba sobre una tienda y el dueño se encontró, al día siguiente, con que de su negocio sólo quedaba una pared. El hombre colgó de esa solitaria pared el cartel “More open than usual” (“Más abierto que de costumbre”). La mayoría de las personas tienen muchos recursos para salir de las situaciones difíciles. El optimismo ayuda a soportar cosas que parecen insoportables.

2. Respiración

Nos encanta esta cita de la escritora y practicante Zen Natalie Goldberg: “El estrés es básicamente una desconexión con la tierra, un olvidarse de la respiración. Estrés es un estado de ignorancia. Se cree que todo es una emergencia. Pero nada es tan importante”.

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¿Olvidarse de la respiración? Pues sí. Cuando nos estresamos, la respiración se vuelve más entrecortada y superficial. Respiramos menos, por así decir. La respiración es un reflejo de nuestro estado mental, y viceversa. Podemos utilizar la respiración a nuestro favor a lo largo del día para transformar esos estados mentales de agitación y aportar una pizca de calma a las actividades cotidianas.

El ejercicio de la respiración alterna

El pranayama es una práctica del yoga que nos enseña a conectar con la respiración para equilibrar la mente y sanar el cuerpo. Una de las técnicas más sencillas es la respiración alterna, que favorece la concentración y restaura el equilibrio. Basta seguir estos tres pasos:

1. Nos sentamos con la espalda recta y vaciamos los pulmones. Con el pulgar, taponamos el orificio nasal derecho e inhalamos por el izquierdo.

2. Cuando los pulmones estén llenos, sellamos el orificio izquierdo con el anular de la misma mano sin destapar el derecho. Retenemos la respiración.

3. Liberamos el pulgar y exhalamos solo a través del orificio derecho. Al terminar hacemos una pausa e inhalamos de nuevo, ahora por el izquierdo. Un ciclo completo de respiración incluye una inhalación y una exhalación por ambos orificios nasales. Realizamos diez ciclos y observamos la reacción del cuerpo.

2. Conciencia plena o mindfulness

Una mente calmada y estable reacciona de forma muy diferente a otra agitada. Mindfulness o conciencia plena, la capacidad de prestar atención al momento presente de forma deliberada y sin juzgar, cada vez goza de más difusión y prestigio en todo el mundo gracias a las evidencias científicas que muestran sus beneficios. El célebre programa de reducción de estrés basado en mindfulness (MBSR, por sus siglas en inglés) nació en la Universidad de Massachusetts hace casi 35 años años y desde entonces se ha exportado a medio mundo.

En esencia, se trata de vivir de forma más consciente. Una mayor auto-conciencia permite a las personas observar sus causas del estrés y tomar conciencia de sus recursos internos para poder afrontarlo de forma eficaz, desde la responsabilidad personal. A medida que se van liberando del estrés, surge una mayor capacidad de disfrutar, de ser más creativos y coherentes, viviendo una vida con más autenticidad y sentido.

El ejercicio de las uvas pasas

Este es uno de los ejercicios básicos en los cursos de reducción de estrés basado en mindfulness (MBSR). También puede hacerse con una mandarina. Se trata de conectar más profundamente con el alimento: primero se contempla y se toca, para apreciar la textura; después se huele y, finalmente, se degusta.

Dicho así, no parece gran cosa. Para entenderlo de poco sirve leer estas líneas; hay que practicarlo. Y si se puede extender a toda la comida, mejor. Se sabe que comer conciencia tiene más ventajas, además de reducir el estrés. Para estar saludables no solo hace falta prestar atención al qué comemos -los alimentos que elegimos-, sino también al cómo.