Muchos recordamos el caldo de nuestras abuelas, una olla cociendo en la cocina eternamente y dos desenlaces posibles: sopa de fideos (bien), caldo a secas (mal). También es posible que te acuerdes de cómo tu abuelita, además de con vicks vaporub, te atacaba con un caldo bien caliente en cuanto oía la más leve tos.

Resulta que las abuelitas no estaban equivocadas, sino que eran unas pioneras. Ellas ya sabían que el caldo era mágico y curaba. Hoy seguramente se ríen de esta nueva moda de tratar el caldo como un elixir de juventud, como si fuera el descubrimiento del siglo, un alimento milagro para deportistas de élite y modelos.

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Parece una broma pero el caldo se ha puesto tan de moda que los hipsters del mundo están abriendo bares dedicados al caldo con la intención de que cambies tu café de barista por una taza de espeso caldo con carne y verduras.

Incluso se puede pedir por Internet que te envíen a tu casa un pack monísimo de caldos en tarros de cristal, también monísimos pero muy alejados de la esencia y estética real de este producto.

El bone broth que ves por todas partes no es más que eso: un sencillo caldo bien hecho, con huesos de res o carcasas de pollo, verduras y todo cocido a fuego lento muchas horas.

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¿Por qué entonces tanto furor por el caldo de carne? Porque sus defensores dicen que el colágeno presente en el tuétano de los huesos es beneficioso para las articulaciones y el intestino permeable, algo que defienden algunos científicos. Otros científicos niegan esto y explican que el bone broth no es ninguna comida milagro, porque los milagros no existen. Sin embargo, los latinos tenemos un dicho: “un caldo resucita a un muerto”.

Estos son los beneficios del caldo de huesos:

1- El caldo con huesos de pollo es bueno para el resfriado

Esto es algo que por intuición ya todos sabemos, pero también existe evidencia científica. Un estudio del año 2000 del doctor Setphen Rennard, de la Universidad de Nebraska, comprobó que el caldo de pollo inhibía el movimiento de los neutrófilos, los glóbulos blancos que defienden contra la infección. Con la inhibición de este movimiento la sopa de pollo ayuda a calmar síntomas respiratorios de catarro.

Lo curioso es que no fueron capaces de establecer qué elemento era el que proporcionaba los beneficios. Probaron con muchas sopas, entre ellas la de la mujer de Rennard, la de una abuela lituana y varias marcas comerciales, y hasta algunas de éstas surtieron efecto.

2- El caldo es una excelente fuente de minerales y vitaminas

El caldo puede aumentar el valor nutricional de algunos vegetales. Algunos nutrientes, como el betacaroteno y la vitamina A de los vegetales naranjas o el licopeno de los rojos se absorbe mejor cuando están cocinados. Otros nutrientes, como la vitamina B y los folatos, que son hidrosolubles y se encuentran en las partes verdes de los vegetales, se quedan en el agua de la cocción.

3- El caldo ayuda a perder peso

El caldo ayuda a calmar el apetito. Tampoco es nada nuevo para quienes acostumbramos a tomarlo como entrante en las comidas o como tónico de media mañana. Un estudio de la Universidad de Pennsylvania encontró que las personas que tomaban un caldo como snack o tentempié consumían después un tercio menos de calorías que quienes comían un snack sólido con un vaso de agua.

4- El caldo es remineralizante e hidratante

Esto tampoco te tomará por sorpresa: el bone broth es un excelente tónico. La reconocida dietista deportiva Rebecca Mohning, que trabaja con atletas en Washington DC, explica que el caldo ayuda a reemplazar electrolitos después del ejercicio y ayuda a la recuperación. También los aminoácidos que contiene el jugo de los huesos puede ayudar en la formación de músculo.

Unos buenos ingredientes y tiempo para cocinarlos, la clave de un buen caldo.

5- La gelatina de los huesos ayuda a regenerar el colágeno

Una piel más tersa, pelo más fuerte y, sobre todo, unas articulaciones sanas. Estas son las bondades que más trascienden del caldo de huesos.

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El jugador de baloncesto Kobe Bryant sufrió una rotura del tendón de Aquiles en 2013 con mal pronóstico. La jefa de nutrición del equipo, Cate Shananan, que veía el partido por la televisión, llamó inmediatamente al hotel y pidió que prepararan a Bryant un caldo de huesos de pollo. Él mismo relató cómo el caldo de huesos le ayudó a recuperarse de la rotura del tendón en tiempo récord.

Desde entonces se ha convertido en un elixir diario del jugador y sus compañeros, pues Shananan es una de esas creyentes en los milagros del caldo.

No es la única, bajo esta misma premisa de caldo regenerador milagroso se ha gestado todo un movimiento. Se han abierto muchos bares modernos que abogan por sustituir el café con caldo, vender caldo en línea y tener extensas variedades de caldos en sus menús.

6- La gelatina de los huesos repara la pared intestinal

El síndrome de colon irritable, la celiaquía, la colitis ulcerosa y otras enfermedades del tracto digestivo, a menudo provocan que la pared intestinal se vuelva permeable, lo que implica que a través del revestimiento del intestino se filtran moléculas que deberían ser expulsadas. Parece que el bone broth también ayuda con la reparación de esta mucosa.

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La gelatina, el colágeno que se extrae de los huesos tras dejarlos hervir a fuego lento muchas horas, es beneficiosa para los intestinos, ayuda a recuperar la pared, y a que las bacterias de nuestro aparato digestivo que nos ayudan a digerir y absorber los nutrientes aniden en el intestino.

7- Mejora el aspecto de la piel y reduce la celulitis

El colágeno es la base del tejido conectivo de la piel. La industria cosmética lleva años introduciendo colágeno en sus cremas contra las arrugas y últimamente los suplementos de colágeno se encuentran en las estanterías de cualquier supermercado, tal es la fiebre por este elemento reparador.

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El colágeno del bone broth ayuda a regenerar el tejido conectivo, lo que, según reportan ciertos estudios, ayuda a mejorar el aspecto de la piel y de la celulitis.