Sentimos aguarles la barbacoa, pero las vacas y pollos felices sólo existen en los cuentos infantiles. El sufrimiento de los animales es solo una razón para dejar de comer carne o, al menos reducir su consumo.

Otros motivos tienen que ver con el medio ambiente (entre otras cosas por la deforestación para plantar monocultivos) y, en tercer lugar, con nuestra salud. La propia Organización Mundial de la Salud se posicionó en 2015 contra el consumo de carnes rojas y procesadas por resultar cancerígenas. Las dietas vegetarianas, por el contrario, resultan beneficiosas para prevenir el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.

Es posible impresionar a los invitados con opciones que, sin llevar carne ni pescado, invitan a relamerse los dedos. El truco es dejar de pensar en estos alimentos como meros acompañantes y colocarlos como el plato principal.

1. La hamburguesa imposible

Esto no es carne.

The Impossible Burger es justo lo que su nombre indica. Una hamburguesa que no es una hamburguesa pero que se acerca tanto que resulta difícil distinguirla (o al menos eso aseguran los que lo han probado). De momento solo puede degustarse en un puñado de locales de California, EE UU, pero mantenemos los dedos cruzados para que pronto se extienda a muchos más restaurantes. La hamburguesa imposible nació hace unos meses en el laboratorio de una startup de Silicon Valley con el objetivo de “conseguir que el sistema global de comida sea más sostenible”. Aquí trabajan científicos, ingenieros, cocineros o granjeros. Como dice su fundador, Patrick O´Brown: “Hoy dependemos de vacas para convertir las plantas en carne. Tiene que haber una manera mejor”.

¿Por qué la carne sabe a carne? Ahí está el quid de la cuestión. “Pasamos cinco años investigando cada aspecto de la experiencia sensorial de la carne”, señala O´Brown. “Desde su apariencia en crudo hasta cómo chisporrotea y qué ocurre cuando hincamos el diente”. Después recrearon los sabores, texturas, aromas y nutrición de la carne picada, pero utilizando únicamente plantas. “Comprendiendo la carne al nivel molecular, elaboramos una jugosa hamburguesa que es deliciosa y nutritiva”.

2. Tofu, Seitán, Tempeh y soja texturizada

Brochetas de seitán en One Green Planet 

Mientras esperamos a que la hamburguesa imposible llegue a nuestro restaurante favorito podemos hacernos un buen apaño con el tofu, el seitán, el tempeh y la soja texturizada, muy populares en la cocina vegetariana y vegana por su gran versatilidad.

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El tofu se elabora con semillas de soja, agua y solidificante, y resulta ideal para utilizar en lugar del pollo. El tempeh también está elaborado con soja, aunque tiene unas características de textura y nutricionales diferentes, con más fibra y vitaminas. Sustituye al pescado en muchos platos de cocina oriental. En cuanto a la soja texturizada (también llamada proteína vegetal texturizada o TVP), puede utilizarse en vez de la carne picada. Su aspecto recuerda a los cereales de desayuno. Hay multitud de tipos de soja texturizada en el mercado, aunque las más comunes son la soja texturizada fina, la gruesa y filetes.

El seitán, elaborado a base de gluten de trigo, tiene un aspecto similar al de la carne cuando se cocina (se puede freír, rebozar, estofar o empanar). El inconveniente es que se trata de una proteína de baja calidad, ya que le faltan aminoácidos esenciales, y es tóxico para las personas que no toleran el gluten.

3. Legumbres

Plato de lentejas. Unsplash

Buenas, baratas, saludables y saciantes. Las legumbres son una de las fuentes de proteína de origen vegetal más recomendables. Procuran un gran aporte de fibra, minerales como el hierro y el potasio y también de proteína (aunque poco rica en un aminoácido esencial, por lo que deben combinarse con otros alimentos. Las combinaciones tradicionales como frijoles con arroz resultan ideales).

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Mención aparte merecen las lentejas. Se pueden adquirir en un buen número de variedades (rojas, verdes, negras o marrones). Se cocinan rápidamente, son muy baratas y con una pequeña cantidad podemos invitar a los vecinos. También permiten la elaboración de hamburguesas, sopas de estilo indio o albóndigas.

4. Berenjena

Los seguidores de la berenjena creemos que esta es la verdura más sabrosa y versátil que existe, y con posibilidades que van mucho más allá del típico plato de berenjena a la parmesana (gratinado para el que se emplea salsa de tomate y queso por encima). Se pueden freír como si fueran patatas patatas fritas, cocinar al horno o en forma de hamburguesas, por ejemplo.

5. Hongos

Mil variedades, todas sabrosas. Unsplash

Sabrosos, saciantes, saludables, con un sabor parecido a la carne, en especial los hongos cremini o Portobello. Existe una gran variedad de hongos. En algunas cocinas asiáticas toman un gran protagonismo, por encima incluso de la carne o el pescado.

6. Frutos secos

Nueces y pasas. Unsplash

Salvo que se padezca alguna alergia, los frutos secos son un complemento proteico muy válido en una dieta sin carnes ni pescado. No en vano la Organización Mundial de la Salud (OMS) los incluye entre los alimentos recomendables para una dieta saludable. ¿La pega? Las calorías. Lo cual no sería un problema si fuéramos capaces de tomar una pequeña cantidad, pero eso no siempre es tan sencillo. Por ejemplo, 3,5 onzas de cacahuetes tienen 567 calorías, frente a la misma cantidad de pasta cocida que tiene tan solo 130 calorías. Una opción muy común es añadir un pequeño puñado a las hamburguesas vegetarianas para dar más sensación de estar comiendo carne.