Los cerebros de las mujeres son más activos que los de los hombres, de acuerdo con un nuevo estudio que ratifica las diferencias en los cerebros de ambos sexos y podría dar pistas sobre algo que siempre nos ha intrigado: ¿existe realmente la intuición femenina?

No es que Shakira sea muy científica, pero cuando dice eso de que las mujeres somos las de la intuición podría tener, al menos en parte, algo de razón. O eso puede deducirse de un nuevo estudio publicado esta semana que analizó escáneres cerebrales de 46.000 personas para comprender mejor por qué los desórdenes neurológicos afectan de forma diferente hombres y mujeres. Mientras que los hombres tienen más riesgo de padeceder ADHD (trastorno hiperactivo de déficit de atención), por ejemplo, las mujeres reciben con más frecuencia diagnósticos de Alzheimer, depresión y desórdenes de ansiedad.

Advertisement

La investigación indica que el cerebro de las mujeres es más activo en muchas áreas cerebrales, especialmente en la corteza prefrontal. Los hombres, por su parte, registraban más actividad en las zonas donde se controla la visión y la coordinación. Aunque de rebote -ya que el estudio no se centraba en esto, como hemos señalado estos hallazgos podrían contribuir a explicar por qué ellas tienden a mostrar mayores fortalezas en las áreas de empatía o intuición.

La ciencia se ha adentrado en esta cuestión de forma mucho más directa en otras ocasiones. Recordamos algunos ejemplos:

1. La culpa es de la testosterona

Un estudio de 2014 la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (España), junto con otras instituciones, señalaba que la intuición femenina no solo existe, sino que de hecho puede tener un componente biológico relacionado con la menor exposición prenatal a la testosterona que experimentan las mujeres en el vientre materno, que las predispondría a adoptar durante sus vidas un pensamiento ‘más intuitivo y menos reflexivo’ que los hombres. Los hombres, que reciben más testosterona prenatal, tienden por ello a ser más arriesgados y menos empáticos. Por tanto, señalaban los autores, las mujeres comparten el pensamiento intuitivo, aquel que se procesa de forma automática e inconsciente y, los hombres el pensamiento reflexivo, que requiere de un análisis consciente y de mayor esfuerzo.

2. El componente evolutivo

Algunos expertos señalan que las mujeres quizá sean más intuitivas porque nuestros ancestros necesitaron conectar más con su intuición para la supervivencia de sus hijos.

3. ¿Una cuestión cultural?

Las teorías evolutivas tienen muchos detractores. Para empezar, puede que antaño fuese vital intuir la presencia de un oso en la puerta de la caverna, pero las circunstancias de hoy son totalmente diferentes. A esta idea apunta el psicólogo David Ludden, profesor del Georgia Gwinnett College que dice que la intuición femenina “es algo que hemos creado con nuestras ideas culturales de quién va a sentir, cómo lo va a sentir y hasta qué punto”. Como señala Ludden, no se trata de que unas personas sean intuitivas y otras analíticas, y mucho menos de que esa diferenciación sea una cuestión de sexos. La cuestión es que es una idea que proviene más de nuestra sociedad y nuestra cultura, ya que “a las niñas se les dice que confíen más en su intuición, mientras que a los niños se les enseña con mayor frecuencia a confiar en su parte analítica”.

4. Lo explican los genes

Lo que viene a continuación echa por tierra el párrafo anterior que, la verdad, sonaba muy bien. Y es que un estudio reciente, publicado este verano, atribuye las habilidades de las mujeres para interpretar las emociones -un rasgo muy ligado a la intuición- a la genética, y muestra que la capacidad para leer las emociones de una persona con solo mirarla -los ojos son el espejo del alma, como se suele decir- está escrita en nuestro ADN. La semilla de este descubrimiento se encuentra en un estudio de hace más de diez años, cuando los investigadores mostraron que a algunas personas -y en particular las mujeres-se les da bien saber lo que otros están pensando, incluso con expresiones en el rostro que pueden dar lugar a equívocos.

Advertisement

¿Así pues, en qué quedamos? Quizá haya que echar mano de la sabiduría árabe, cuyo famoso proverbio lo resume bastante bien: quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.

También te puede interesar: