Miguel García Casado con la familia a la que acogió. El retrato grupal se ha convertido en en símbolo de solidaridad. Fuente: Cuenta en Twitter.

“Hoy ya no duermo solo. Se viene una familia de franceses a casa con dos niños aterrorizados. ¿Qué peli y cena especial hacemos?”. Este es el texto del tweet que colgó ayer noche Miguel García Casado, un joven de la ciudad de Valladolid (España) residente en Barcelona que abrió su casa a una familia de turistas franceses, convirtiéndose en símbolo de unión y solidaridad ante la violencia que ha vivido Cataluña en las últimas horas.

El atentado provocado en Barcelona por parte del autodenominado Estado Islámico ha supuesto la muerte de al menos 13 personas y más de cien heridos, cuyo único pecado ha sido caminar por La Rambla, uno de los más concurridos paseos en el centro de la ciudad, un 17 de agosto. Y, sin embargo, las desgracias como esta también sacan a la luz la generosidad y solidaridad de la ciudadanía. Entre otras muestras, los bancos de sangre colapsados por los donantes; profesionales de la salud que atienden de forma gratuita; hoteles que acogen a todo aquel que lo necesite o taxistas y conductores de Cabify unidos para desplazar a los desubicados de forma gratuita.

Y, también, personas que abren sus casas a quien lo necesite. Este es el caso de García Casado, que colgó 90 minutos después de los atentados un tweet en francés y en inglés ofreciendo su ayuda y su casa. Al poco, contactó con él una familia francesa preguntándole si podía ayudar a unos amigos -otra familia francesa- cuyo coche había quedado atrapado en la Plaza de Cataluña y no podían desplazarse hacia Penedés, la región a unos 50 kilómetros de Barcelona donde tenían su residencia. El vallisoletano no dudó en darles cobijo y ayudarles en todo lo que fuera posible.

“Cualquiera que necesite un lugar para quedarse está invitado a mi casa en Barcelona”.

En su hilo en Twitter, que recibió miles de respuestas de felicitación de ciudadanos que alababan su gesto, García Casado fue desvelando detalles de cómo se iba desarrollando la noche. “Mi colección de camisetas de fútbol nunca fue más útil”, dijo, y explicó cuáles fueron la película y la cena elegidas para aplacar los nervios tras el suceso: pizza y Hotel Transilvania 2.

También dio detalles sobre por qué la familia no podía acceder a su hotel:

García Casado siguió la iniciativa que surgió tras los atentados de la sala Bataclán en Francia en 2015 y se ha repetido en sucesos similares, como el ataque en Niza de julio de 2016. Se organiza a través de etiquetas; la del jueves, #BedInBarcelona.

Esta no es, por cierto, la única muestra de solidaridad que registra el perfil de Twitter de García Casado. Antes de acoger a esta familia, acudió al Hospital Clinic de Barcelona para donar sangre. Había tal cantidad de voluntarios que a muchos de ellos les pidieron regresar en los días siguientes, según relata él mismo.

La silueta de la ciudad se ha convertido en símbolo de la solidaridad en las redes tras el atentado.

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