María Lorena Ramírez lleva participando en carreras profesionales desde hace 5 años. Foto cortesía: Chris Charpof- Fotografix

María Lorena Ramírez ha dejado al cuidado de sus seis hermanos sus ovejas y el ganado que suele arrear por 15 calurosos kilómetros todos los días en los montes de Guachochi. Ha dejado de lado sus deberes cotidianos para cumplir con lo que en su pueblo indígena Rarámuris, -escondido en los montes de Chihuahua, México, desde la época de la conquista-, se considera un deber mayor: correr.

Mañana competirá en una ultra maratón de 60,2 millas (97 kilómetros) en la isla Tenerife, en España. Su hermano mayor, Mario, se ha ido con ella a acompañarla. Ella habla poco español, él algo mejor.

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Será la primera mujer del pueblo indígena mexicano conocido como “Los de los pies ligeros” que correrá en Europa. Será también la única de la carrera en atravesar la isla sin tenis última tecnología y camisetas de algodón dry fit. María Lorena Ramírez va a correr como corren y han corrido desde hace más de 400 años las mujeres de su pueblo: con faldas amplias de vivos colores y unos rústicos zapatos hechos de suela de cuero o neumático llamados huaraches.

“Nuestra casa está a cinco horas caminando de la tienda de comida más cercana. Yo desde niña me la llevaba a hacer los mandados para que fuera aprendiendo a resistir y a caminar. Luego, yo le enseñé a correr, así como mi padre me enseñó a correr a mi”, cuenta por el teléfono algo entrecortado, Santiago Ramírez, el padre de Lorena quien la alentó hace 5 años a competir en grandes carreras.

María Lorena Ramírez ganó la Ultra Maratón de Puebla el pasado 29 de abril.

A sus 22 años, María Lorena ha ganado la Ultra maratón de Puebla de 31 millas (50 kilómetros) y ha cosechado suficientes éxitos en carreras al interior de México para hacer posible soñar con conseguir un buen puesto o, por qué no, con ganar esta competencia que aunque partirá del nivel del mar, alcanzará en algún punto el pico más alto de España, con una altura de 3,700 metros de altitud.

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Pero esos cambios de alturas, atravesar las zonas de conos volcánicos y los pueblos montañosos que se topará en la carrera, no serán muy distintos a los terrenos arenosos y quebrados, llenos de piedras y peñascos por donde desde niña María Lorena aprendió a mover los pies apenas apoyando el talón para no cansarse y dando pequeño brinquitos para no apoyar del todo el peso. “Ella ha ganado todo, además se llevó el pinole (bebida tradicional de maíz) para soportar la sed y el hambre en la carrera”, añade Santiago.

Estas son las 60,2 millas que recorrerá María Lorena Ramírez en la Ultra Maratón de Tenerife.

“Los Rarámuris comen todo lo que les da la tierra. Todo lo que son los quelites (especie de hierbas silvestres) y lo que siembran en sus campos. Consumen mucho maíz, lo tuestan, lo muelen y hacen su pinole, que usan como energizante para las carreras”, explica por su parte Iliana Martínez Molina, coordinadora de Deportes del municipio de Guachochi y quien se ha encargado de gestionar todos los detalles de la carrera en España con la esperanza de que María Lorena gane. “Ellos corren por otras razones. Para los Rarámuris ganar una carrera es ganarle al mal, eso es lo que para ellos simboliza correr, no solo es un deporte”.

Los terrenos pedregosos por donde corre María Lorena Ramírez. Foto cortesía: Iliana Mtz Tactmc

Aunque la partida de Lorena ha generado una cierta algarabía en el pueblo, no es la primera vez que una mujer de este pueblo indígena viaja a tierras lejanas a competir en importantes carreras.

El año pasado, Irma Chávez Cruz fue la primera mujer rarámuris en correr la maratón de Boston:

“La primera vez que corrí tenía 5 años, mi papá me puso al lado de los demás corredores y me contó la leyenda de un venado y un conejo que competían por ser el hermano mayor de la tribu. A pesar de que el venado estaba convencido de ganar por su superioridad en tamaño y rapidez, terminó siendo el pequeño conejo el que llegó a la meta”, le contó a Univisión en su momento esta mujer que al igual que María Lorena empezó a correr desde que tiene memoria.

María Lorena tendrá que estar lista con los huaraches que compró recientemente, (“los viejos ya estaban muy viejos”) a las 00:00 horas, tiempo en el que oficialmente empezará la carrera. “Lo más difícil va ser correr en asfalto”, dice el padre que sabe que el recorrido no solo incluye senderos, sino caminos asfaltados que suelen calentarse mucho.

Así son los huaraches, un zapato tradicional con suela de neumático que usan los Rarámuris para correr largas distancias.

60,2 millas suena a una verdadera proeza, pero es una distancia que no intimida, al menos a Santiago, en lo más mínimo, porque asegura que ella ha llegado a correr hasta 62 (100 km).

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Quizás mañana, tal como le ocurrió hace un año a Irma Chávez en Boston, María Lorena oiga gritos de aliento que profesen: ¡Viva México!