“Acogemos a una familia que necesite casa”, dice Jennifer Adams, una maestra de primer grado que vive en Boca Ratón (Florida) junto con su esposo y sus dos hijos de 8 y 10 años y que abre su casa a quien haya perdido su hogar.

“Buscamos una familia a la que adoptar. Estamos buscando una familia que necesite una casa hasta que puedan volver a la normalidad. Tenemos sitio extra en nuestra casa. Somos una familia de cuatro que vive en Boca Ratón. Tenemos dos hijos. Un niño de diez y una niña de ocho. Soy maestra de escuela elemental y mi marido es bombero y paramédico. Una familia con hijos sería ideal porque así podrían jugar con los nuestros. Por favor envíame un mensaje si estás interesado, no estoy accediendo a las peticiones de amistad porque solo me hago amiga de gente que conozco. Gracias”.

Adams posteó su oferta ayer en el grupo de Facebook Evacuees of the Keys, un grupo que se creó entre los afectados en los Cayos por Irma y que en pocos días reclutó más de 17.000 miembros, y no tardó en recibir peticiones de familias y personas solas que perdieron su hogar a causa de la furia del huracán Irma.

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“Estamos procesando las peticiones”, señala Adams a Todo Bien. “Ofrecemos la habitación extra que tenemos en casa a una familia que lo necesite. Mis hijos lo llevan bien. Están dispuestos a ceder su espacio, y de hecho nos están ayudando a recoger. También ayudamos con comida y ropa”. No son los únicos: “Otras personas han ofrecido ayuda -comida y ropa- a las familias que lo necesiten”, apunta la maestra. “Es crucial ser generoso en estos momentos. Lo que ha ocurrido rompe el corazón”.

Sin otras maneras de comunicarse, los residentes del sur de Florida están acudiendo en masa a las redes sociales para localizar a los familiares y otros seres queridos que se quedaron atrás. A falta de información oficial, esta base de datos de Google Doc que subió un usuario del grupo Florida Keys- Missing People contiene más de 400 nombres, direcciones y números de teléfono de residentes de los Cayos a los que no se ha podido localizar por culpa de los cortes de electricidad y las torres de telefonía móvil caídas en la zona.

Los dos grupos son un hervidero con cientos de peticiones de ayuda y también de ofrecimientos de todo tipo, como el de Danny Henson, un hombre de West Palm Beach que aprovecha la visita que planea hacer a su familia en Little Torch para llevar todo aquello con lo que pueda cargar:

Estamos planeando traer artículos este fin de semana. Tengo familia allí. ¿Están los albergues abiertos? Busco una manera de distribuir las cosas (...) ¿Qué puede ser útil? Escuché en la radio que la lejía, cubos y los desinfectantesson esenciales. Traemos radios, baterías, cualquier cosa que pueda traer, y mucha gente está donan

Hay incluso un grupo de 12 personas especializadas en rescates que llegan desde Israel listos para ofrecer su ayuda, en particular a aquellos que se quedaron atrapados en sus trailers durante el huracán Irma.

Pero no todo son ofertas y peticiones de ayuda. ¿Pueden ocurrir milagros ante un desastre de esta envergadura? Parece que sí, a juzgar por lo que ocurrió en Cayo Largo, donde apareció un anillo de matrimonio que llevaba perdido durante nada menos que ocho años.

Asombroso. Tengo que compartirlo. Al final de Lobster Lane, en Cayo Largo. Acabo de encontrar un anillo de boda en el suelo al otro lado de la calle. Lo cojo y tiene las iniciales de mi vecino grabadas. Está evacuado en Atlanta así que le llamé. Es el anillo de boda que perdió hace ocho años. ¿Qué posibilidades hay, en medio de un oleaje de 7 u 8 pies de que el dichoso anillo esté aquí, a plena luz del día, en su propiedad?

También están los avisos tiernos. Como este que advierte a los conductores de que en la autopista se encuentran los ciervos típicos de la zona que han sobrevivido el huracán. “Son muy resilientes... igual que los residentes”.