Las personas se vuelve más flexibles y tolerantes con la edad

Las madres de más de 35 estamos un poco hartas (aunque reconozcamos la necesidad) del martilleo constante sobre los peligros y amenazas de optar por la maternidad tardía; disgustadas con el calificativo de “añosas” (¿acaso somos un vino?) y, sobre todo, sedientas de buenas noticias.

Cada vez somos más: la edad a la que se tiene el primer hijo ha crecido en Estados Unidos, al igual que en la mayor parte de los países del mundo desarrollado. Así que no íbamos a dejar pasar por alto un estudio que indica que las madres mayores son mejores madres: tienen más posibilidades de tener hijos con menos problemas emocionales, sociales y de conducta.

La tenista Serena Williams, de 35 años, ganó el Open de Australia estando embarazada

La edad, en algunas ocasiones –no demasiadas, admitámoslo–, tiene sus ventajas. Relaciones estables, más experiencias vitales y menos problemas económicos son algunos de los puntos fuertes más obvios. El estudio en cuestión, elaborado por científicos de la Universidad Aarhus, en Dinamarca, parte de investigaciones anteriores que ya mostraban que la mayor edad de las mamás se asocia con bienestar psicosocial durante el embarazo y en la primera etapa tras el parto. Las nuevas averiguaciones, sin embargo, extienden las ventajas hasta la edad escolar y muestran que, independientemente del nivel adquisitivo y de estudios de los padres, estos niños tienen menos problemas de comportamiento, sociales y emocionales hasta la edad de 15 años, cuando las diferencias se disipan.

“Sabemos que la gente se vuelve más flexible y tolerante con la edad, y se manejan mejor emocionalmente. Esta madurez psicológica podría explicar por qué las madres mayores no regañan ni disciplinan tanto a sus hijos”, señala el profesor Dion Sommer, coautor de este estudio. Este estilo más relajado, señala el experto, “podría contribuir a crear un entorno psicosocial positivo que afecta la crianza del niño”.

Ileana Medina, cubana residente en las Islas Canarias (España), mamá a los 40 años y autora del blog sobre maternidad y crianza Tenemos tetas, cree que el estudio confirma su experiencia y la de las mujeres que tiene alrededor.

“Con treinta y pico o cuarenta años sueles tener más claro lo que quieres, más tiempo y paciencia para dedicar a los niños, más madurez para acompañarles”, señala. “Seguramente sería ideal tenerlo todo, juventud, dinero y experiencia. Pero como no es así y en el mundo desarrollado las mujeres jóvenes priorizan otro tipo de experiencias, la maternidad se va haciendo más tardía y eso, aunque tiene sus inconvenientes, también tiene sus ventajas”.

Raquel Tasa, una doula que fue mamá con 43 años, cree que la edad repercute en una mayor facilidad para tomar decisiones sin que otros te influyan.

“A menudo, cuando sientes que esta es tu última oportunidad, tienes más presente que has de apurarlo hasta el fondo”, señala. Por otro lado, Tasa asegura que se sintió rejuvenecer.

“Es muy probable que el haber sido madre tarde tenga que ver con que la gente me eche menos edad de la que tengo. La maternidad es un nuevo renacer para muchas mujeres si la viven plenamente. El puerperio te hace volver a tu esencia, se destapan cosas que creías dormidas y en muchos casos representa un crecimiento y un despertar brutal a la creatividad”, sostiene. “Por eso, estoy segura de que la maternidad tardía, vivida con consciencia, atenta a lo que nuestros hijos y nuestro cuerpo nos ponen delante, nos lleva a una nueva juventud”.


Otros 3 datos optimistas para las mamás añosas:

1. Las mujeres que dan a luz a partir de los 40 tienen, como media, cuatro veces más posibilidades de llegar a centenarias (aunque la explicación parece estar en los genes y no tanto en factores sociales o ambientales). Por cierto que el 81 por ciento de las personas que llegan a 100 años o más son mujeres.

2. ¿Son una exageración los datos “oficiales” sobre el declive en la fertilidad a partir de los 35? Así lo cree Emily Oster, profesora en la Universidad de Chicago, autora de un libro, titulado Expecting Better, que causó gran revuelo ya que reevalúa cuestiones clave sobre lo que conviene o no en la gestación. Entre los asuntos que Oster aborda están el alcohol, la cafeína o los kilos de más. En cuanto a la fertilidad, Oster sostiene que, si bien desciende con la edad, no lo hace tan rápido. La autora, experta en desglosar y analizar estadísticas que se interesó por la cuestión a raíz de su propio embarazo, también levantó ampollas con sus opiniones críticas con el reposo, una recomendación de la que, en su opinión, abusan los médicos.

3. La tenista Serena Williams, de 35 años, ganó el último Open de Australia estando encinta, según reveló hace poco. En los últimos meses han salido a la luz nuevos estudios que revelan las bondades del ejercicio en el embarazo, como uno de la Universidad de Kansas City que indica que practicar deporte durante el embarazo es bueno para la madre y para el feto, ya que fortalece su corazón. Vale, no todas vamos a ganar un campeonato embarazadas (bueno, y sin estarlo tampoco). Pero la moraleja es que movernos, en general, sienta bien.