¿Hay algún trabajo más tierno que sostener a un bebé? Cuando un recién nacido llega al mundo con alguna adicción heredada, padece graves síntomas que le hacen sufrir. Los bebés necesitan medicamentos y tiempo para recuperarse, desde luego, pero también que los abracen y los mimen, algo que los padres no siempre están en condiciones de hacer.

Un bebé con síndrome de abstinencia pasa, como media, 30 días en el hospital. iStock.

Los bebés nacidos de madres adictas a medicamentos o drogas, que padecen el llamado síntoma de abstinencia neonatal son las víctimas más indefensas de la epidemia de abuso de heroína y pastillas contra el dolor que atenaza al país. Su número va en aumento (se ha triplicado en los últimos 15 años, según el último informe de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, o CDC) y por eso, más y más hospitales de todo el país buscan voluntarios “abrazadores” de bebés.

Advertisement

Es bastante sencillo: los “abrazadores” tienen que presentar certificados que prueben que nunca abusaron de menores, estar vacunados de determinadas enfermedades y firmar acuerdos de confidencialidad. Reciben una formación básica relativa a cuidados e higiene y, después, ya están listos para lanzarse al trabajo, en turnos de tres horas bajo la supervisión de una enfermera. No se encargan de alimentarlos, ni de cambiarles el pañal. Solo abrazarlos y desplegar todo el cariño del que uno sea capaz: acurrucar, cantar una nana, contar un cuento, mecer... todo vale mientras ayude al pequeño a superar la ansiedad. Todos los recién nacidos sienten esta necesidad, pero los que padecen este síndrome tienen, además, vómitos, diarrea, temblores o llanto persistente. Y por más tiempo: un bebé con síndrome de abstinencia permanece en el hospital 30 días, como media.

Algunos hospitales, como el de Pensilvania, llevan más de 30 años reclutando voluntarios para neonatos. Se trata de unos cuidados que, según prueban los estudios que vienen realizándose desde la década de los 80, acortan las estancias en el hospital y ayudan a que los pequeños engorden con más rapidez, entre otras ventajas. Otros hospitales con programas de “abrazadores” son el del Boston Medical Center, con un programa llamado CALM por sus siglas en inglés (Cuddling Assits in Lowering Maternal and infant stress), que se lanzó a final del año pasado y en el que participan un gran número de estudiantes de medicina; o el St. Mary-Corwin Medical Center en Pueblo (Colorado), donde las unidades de cuidados intensivos habitualmente tienen al menos un bebé sufriendo los síntomas de abstinencia neonatal. “Lo pasan muy mal, incluso cuando los están sosteniendo”, señala la enfermera Paulette Mapes. “Lo que queremos es tener a alguien siempre disponible. Así que si el bebé lo está pasando mal, podemos contar con alguien que le dé amor”.

Bebés disfrazados de súper héroes para celebrar Halloween en el Hospital Sain Luke, en Kansas (Misuri). Un equipo de voluntarios se encargó de coser la minúscula ropa a los recién nacidos.